Me llamo Mónica, soy periodista y me han despedido tras cogerme una baja por aborto.

Trabajaba en Unidad Editorial, empresa editora de El Mundo, Marca y Telva, entre otras cabeceras, como jefa de sección de Dmedicina.com, una web de salud especializada en familia y embarazo, precisamente.

Llevaba cerca de un año en el puesto cuando me quedé embarazada y empecé a tener problemas de salud. El ginecólogo me recomendó reposo, y entonces comuniqué a mi empresa mi estado. Como no podía desplazarme a las oficinas, empecé a trabajar desde mi casa.

A los tres meses de gestación, en enero, sufrí un aborto con complicaciones que me obligaron a pasar dos veces por quirófano. Me vi en la obligación de coger una baja médica e informé a mis superiores de mi situación.

Durante mi baja, recibí constantes mensajes en mi móvil personal exigiéndome que realizara determinadas tareas y que informase de mi fecha de reincorporación, dato que no podía facilitar puesto que tenía revisiones periódicas en las que los médicos estudiaban mi evolución.

Ante las presiones por parte de la empresa, sin estar todavía recuperada completamente, solicité el alta voluntaria para reintegrarme en mi puesto. A los 16 días de mi reincorporación, la empresa me abrió un expediente sancionador y me echó a la calle.

Me acusaron de no realizar mi trabajo, que consistía, fundamentalmente, en la actualización de la web, con lo cual es muy sencillo demostrar que sí cumplía con mis funciones, y así lo haré en los tribunales.

He presentado una demanda contra Unidad Editorial porque este despido atenta contra mi dignidad y viola mi derecho a la integridad física y a la maternidad (artículo 15 de la Constitución Española).

Discriminación

Despedir a una mujer por cuestiones relacionadas con el embarazo y la maternidad constituye discriminación directa por razón de sexo, como recoge la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres.

Hasta el momento de mi baja, no había recibido ninguna queja sobre el desempeño de mi trabajo. Es más, hacía solo seis meses que había superado con éxito un riguroso periodo de prueba de medio año, y mis superiores me habían felicitado en numerosas ocasiones por los buenos resultados de mis iniciativas.

Tras el duro golpe que supuso perder el bebé que esperaba, Unidad Editorial me asestó otro duro golpe: un despido discriminatorio que trunca mi carrera profesional, mina mi estado anímico y limita mis posibilidades de ser madre, privándome de los ingresos de los que, gracias a mi trabajo, disponía para poder acometer la crianza de mi hijo.

Despido nulo

En el acto de conciliación con la empresa, trámite previo al juicio, Unidad Editorial reconoció la improcedencia de mi despido y pretendió comprar mi silencio con una indemnización. He rechazado su oferta porque confío en la justicia: reclamo que mi despido sea declarado nulo y la readmisión en mi puesto.

Soy una mujer trabajadora y quiero seguir siéndolo, sin que ello limite mi derecho a ser madre. Considero que en pleno siglo XXI, las mujeres no tenemos que elegir entre nuestra profesión o tener hijos. Yo elijo dignidad y trato justo.