Cuando me echaron de DMedicina, dos semanas después de reincorporarme tras la baja médica, estaba tan afectada que no quería hablar del tema. Sin embargo, incluso en aquellos primeros momentos tan difíciles, pues el aborto estaba muy reciente, sabía que si callaba lo que me habían hecho, me convertiría en su cómplice.

Fue la misma sensación que tuve cuando, en el acto de conciliación, el abogado del grupo, Unidad Editorial, me ofreció una indemnización para que no denunciara a la empresa por discriminación: ni se me pasó por la cabeza aceptar el dinero e irme a casa porque sentía que, si lo hacía, sería cómplice del abuso y no estaría haciendo mi parte para que otras mujeres no fueran despedidas por maternidad.

Con esa misma filosofía, sigo denunciando mi caso, con la esperanza de que, si alguna víctima lee estas líneas, sepa que no está sola en la lucha y, con el objetivo también de que, si le llega a algún empresario, entienda que despedir a una trabajadora por querer ser madre no es un acto sin consecuencias, que la sociedad está en contra y como tal reacciona.

Prueba de ello es la movilización que generan casos como el mío en las redes sociales. En esta ocasión, ha sido con el hashtag #DmedicinaMargina, que incluso ha llegado a ser trending topic esta mañana. La imagen que veis la ha diseñado un amigo y es muy gráfica: El logo de Unidad Editorial intimidando a una mujer embarazada.

He de decir que así estaba yo al principio, intimidada e incluso asustada. Al dolor tan grande que supuso y supone perder a mi bebé se sumaba un despido disciplinario que no entendía. Pero hace un tiempo que ya no tengo miedo, y a eso contribuye la seguridad de tener la verdad de mi parte y el apoyo de todos vosotros. Como siempre, GRACIAS.